miércoles, 29 de enero de 2014

EL CURRÍCULO PERFECTO NO EXISTE


A estas alturas, supongo que te habrás leído ya, todos los artículos que circulan por la red con innumerables consejos o reglas que debemos seguir para redactar un currículo perfecto. Algunos blogs  incluso, nos proporcionan modelos y plantillas sobre las que adecuar el nuestro.

Pero a pesar de todo estos consejos, no existe el currículo perfecto, lo que sí hay es una aproximación a lo que podría ser un  currículo efectivo.

El currículo es el instrumento más importante a la hora de buscar trabajo. No te garantiza un puesto de trabajo pero de él depende que pases o no, a la entrevista.

Un currículo debe estar bien estructurado, bien redactado, sin faltas de  ortografía-esto es de sentido común-, en papel de calidad, no debe sobrepasar las dos hojas-mejor una y media-, si lleva fotografía debe ser de calidad etc.

Quedan prohibidas las fotocopias. El currículo debe estar personalizado, es decir,  dirigido al puesto ofertado, a un sector y a una empresa en concreto y en él debe reflejarse todo aquello que nos venda. Que sume y que no reste.  

Además de seguir  este protocolo, el currículo no debe estar muerto. No debe ser una cronología de hechos históricos; algo así como una lista de los Reyes Godos

No puede estar enfocado en el  pasado, sino que tiene que  transmitir presente y sobretodo futuro. Tiene que hacerle llegar  al receptor o receptora el mensaje de  quiénes somos ahora,  a dónde queremos y podemos llegar  en nuestra profesión. Si este mensaje no llega, las probabilidades de éxito son pocas, entendiendo por éxito pasar a la siguiente fase de selección. 

Huelga decir, que el  mercado laboral es cambiante. Las tareas de una administrativa-o han variado a lo largo de los años. Ya no se hace lo mismo que hace diez o incluso cinco.

Las máquinas de escribir se han sustituido por  ordenadores. Hasta no hace mucho, dominar Excel o Word era un punto diferenciador. Recuerdo que manejar estas herramientas me sirvió para acceder a un puesto de trabajo; al primero. Hoy no es relevante. Se da por hecho que lo sabes hacer. 
  
Han aparecido ya, nuevas formas de comunicación vinculadas al entorno web y en este entorno,  las empresas han encontrado una fuente inagotable de información y nuevos yacimientos para ampliar sus oportunidades de negocio. El departamento de administración de cualquier empresa buscan aquellos y aquellas profesionales que sepan comunicarse con sus clientes, sus proveedores y  con su público a través de las nuevas herramientas. Deben saber localizar la información que hay  en la red,  valorarla y emplearla de manera eficaz.

Un currículo es una relación de hechos  que hay que demostrar pero, entre  sus líneas ya se puede entrever tu potencial, lo que puedes hacer  por la empresa, es decir, tu propuesta de valor. Los rasgos de tu personalidad están presentes: si eres detallista, si estás alineado o alineada con las nuevas tecnologías, si eres una persona dinámica, activa, etc.

Me horrorizan esos currículos que comienzan por el año mil novecientos, me decía hace un par de días una consultora con muchos años de experiencia. Para mí  ese énfasis en la experiencia pasada no me gusta.  Por ejemplo, La cocina en pocos años se ha revolucionado y mucho. Los clientes exigen calidad, limpieza, nuevas presentaciones... Los paladares han cambiado. Los platos de siempre ya nos les hacen gracia.. Los utensilios, las técnicas de cocina han cambiado para lograr las exigencias.  Cuando busco un cocinero-a además de que sepa cocinar, busco que pueda cocinar  en los nuevos tiempos y que sea capaz de adaptarse a los venideros. Deberá ser creativo, hacer platos divertidos, de calidad, limpios, sanos,  que sepa trabajar en equipo y sobretodo estar orientado al cliente. Si ha trabajado en cuarentas restaurantes me parece bien. Lo que quiero es saber que me va a aportar.

Luis Puchol[i], en su libro La Venta de Si mismo  nos dice que un currículo debe primero,  atraer la atención de quien lo lee,  después despertar el interés y por último llamar a la acción que significa que el lector-a quiera conocerte y te convoque a una entrevista de trabajo..





[i] Profesor Universitario y Consultor de Empresa

EL CURRÍCULO PERFECTO NO EXISTE-II


Piensa que  sobre la mesa del reclutador o reclutadora descansarán multitud de currículos con tu mismo perfil. ¿Cuál puede ser tu punto diferenciador, lo que te haga sobresalir del resto?.

Podemos empezar por la creatividad. La red hoy, posibilita formatos de currículos muy atractivos que nos permite combinar historia laboral o académica con la imaginación creadora.

Como ejemplos entre otros, el video-currículo y las tarjetas de presentación que podemos elaborar a través del servicio de  about.me[i].

La objeción de mis alumnas a la utilización de estos nuevos formatos es que muchas empresas, los desconocen, no saben para qué sirven,  y cuáles pueden ser sus ventajas.

Primero las empresas que no están al día, que no se actualizan y siguen ancladas en el pasado quizás sean empresas que no merezcan demasiado la pena si lo que pretendes es desarrollarte y crecer como profesional. No esperes de ellas demasiado.

En cualquier caso mejor que mejor. Aprovecha la ocasión. Se tú  el primero o la primera en mostrarle que es la hora de las ideas innovadoras y que no pueden quedarse atrás. Se valiente.

No tienes nada que perder. ¿Cuántas veces te han contestado al currículo tradicional, que enviaste?. Si la respuesta es muy pocas veces me han contestado ni tan siquiera para decirme que no, a lo mejor es hora de cambiar su formato. Quizás te contesten aunque sea para pedir que envíes el normal, el que entienden..

Sea como sea, es la forma de hacerte visible, de levantar la mano para que se den cuenta de que entre los innumerables currículos tú estás ahí.

Es difícil despertar el interés, cuando tu currículo o lo que cuentas  y la forma en que lo cuentas es idéntico al resto.  

Un currículo debe tener alma, sólo así despertarás emociones; de lo contrario estará tan muerto como el latín.







[i] https://about.me

martes, 21 de enero de 2014

Cuando la edad es una competencia para la empleabilidad


En una entrada anterior hablaba de empleabilidad como un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que capacitan para  acceder al un puesto de trabajo, mantenerse en el o poder encontrar otro en caso de perder ese puesto.


La edad, sea cual sea, es una competencia más, siempre y cuando añada valor. Es más  la edad es una actitud.

No podemos conformarnos con cumplir años dentro de la organización de la que formamos parte. No podemos convertir nuestro lugar de trabajo en una zona de confort en la que todo está asegurado. Donde las cosas se hacen casi solas.

La edad no tiene que ser un obstáculo para seguir aprendiendo, para crecer, para ser feliz porque al fin de cuentas este es nuestro único objetivo desde que nacemos. Pero como dice Punset, la felicidad está en la antesala de la felicidad: hay que disfrutar mientras no se llega a ella. La felicidad está en el camino.

Hacer lo mismo durante años  cuando el mundo no para de cambiar, sólo trae una consecuencia: que llegado el caso no puedas aportar nada nuevo. Esta es la impresión que vas a causar entre los profesionales de tu sector y de paso le estarás dando la razón a  aquellos o aquellas que dicen que con cuarenta ya es viejo o vieja para trabajar.

No hay nada peor que te etiqueten como "está desfasado-a".

Como siempre en la vida necesitarás una estrategia para que la edad sume y no reste. 

Hay quien puede objetar que con la edad uno se hace menos moldeable, esto es el eufemismo de sumiso- o que adquieres vicios que irán contigo allá a donde vayas. Si has aprovechado tus cumpleaños para adquirir madurez, será todo lo contrario porque de quien  madura, se dice que sabe más por viejo que por diablo.

Tienes que darte cuenta  de que  en la empresa somos receptores y receptoras de un aprendizaje continuo que nos convertirá en verdaderos y verdaderas profesionales.  

Los años que vas cumpliendo en tu  puesto de trabajo  proporcionan experiencia y la experiencia consolida los conocimientos técnicos pero también otro tipo de conocimientos, por ejemplo: aprendes a gestionar un negocio, aprendes a comunicar-hablar y escuchar-, aprendes a tolerar, aprendes a gestionar la autonomía a la hora de de tomar decisiones sobre el trabajo que desempeñas y aprendes que para sentirte a gusto y crecer con la empresa hay que estar alineado-a con sus objetivos de negocio y que cuando esto no así hay que pensar que quizás ese trabajo no es para ti.

Aprendes que se aprende enfrentándote y resolviendo problemas que se presentan a lo largo del tiempo. Resolver supone todo un proceso que empieza por el análisis, la reflexión, el control emocional y cualquier decisión que tomemos no puede ser tomada respondiendo a impulsos porque los riesgos deben ser asumibles.

En la empresa se toma conciencia del valor de la responsabilidad, por ejemplo. 

Aprendes a no desaprovechar la oportunidad de hacer algo con la que la empresa  obtenga algún beneficio porque eso será la huella que dejes allí dentro. 

¿Por qué los años suman y no restan?.


Porque con el tiempo desarrollarás la capacidad de observar y detectar necesidades y nuevas oportunidades  negocio.

Porque además de este aprendizaje en el que consolidamos nuestro valor profesional,  podemos aprovechar todo este tiempo para  darnos visibilidad en nuestro sector o mercado  y no te olvides que todos y todas a poco que nos esforcemos o mejor aún, que lo disfrutemos, tenemos mucho que decir sobre aquello que sabemos de nuestra profesión y que alguien está dispuesto a escuchar e incluso a pagar. 

Porque con los años aprenderás a que no podemos e incluso debemos aprovechar cualquier oportunidad que te de la empresa para exponerte o al público 

Y porque los años en la profesión, bien aprovechados, pueden ayudarte a a conseguir prestigio y con él una buena posición y que los demás te vean como alguien al o a la que  acudir porque eres de confianza.  







Los treinta, los cuarenta y otras discriminaciones a la hora de trabajar.


A mi edad ¿quién me va a contratar?. Las empresas sólo contratan a personas jóvenes y con experiencia. ¡Lo tengo crudo!. 

Cuántas veces, cuántos artículos, cuántos posts, cuántos debates en foros o en las  redes sociales han tratado y tratan este tema. Las empresas no deberían...los gobiernos deberían...Me consideran mayor con treinta..Los de cuarenta y cinco también tenemos derecho a trabajar...y lo peor es que todo esto es cierto...


Sobretodo es cierto que quedarse en la calle con cuarenta y pocos años después de toda una vida laboral trabajando en la misma empresa,  en el mismo sector y lanzarse a la búsqueda de empleo como si tuviésemos veinticinco es muy duro. Con cuarenta y cinco, darse de alta en el servicio de empleo de la comunidad correspondiente y esperar una oferta, subir tu currículo a un portal de empleo o  presentar currículos a puerta fría,  es una actividad frustrante, desesperanzadora, con pocos visos de éxito y lo que es peor, te toca esa fibra tan sensible como es tu autoestima.


Estamos en un momento de profundas transformaciones, algunas serán para bien y  otras quizás para mal y uno de los cambios es que ha cambiado la forma de buscar empleo,  sobretodo cuando ya no tienes veinte.

El trabajo fijo ya no existe o casi ya no existe-otro de los cambios-. ¿Os acordáis de las celebraciones en familia o entre amigos cuando nos hacían fijos-as?. Los sueños y los proyectos se ponían en marcha. Ahora se celebra tener un trabajo, que además es el trabajo que buscabas, el que te gusta y lo que dure.

Esto significa que si estás trabajando no puedes dormirte en los laureles y que tienes que estar preparado o preparada para cambiar de trabajo por voluntad propia o ajena.Lo recomendable es evitar que tu trabajo fijo se convierta en una zona de confort que aunque apetecible te impide aprender cosas nuevas y vivir nuevas experiencias que son las que nos hacen crecer en lo personal y lo profesional. Es como un agujero negro que te engulle y te hace desaparecer y desaparecer significa hacerse invisible a los ojos de los demás. Significa no ser, no estar.


Antes de seguir quiero hacer una advertencia bien conocida e innecesaria: en estos momentos la oferta de contratos de trabajo es escasa tanto para la gente joven que tiene que irse fuera si quiere trabajar -si puede- como para la gente  menos joven que de pronto se encuentra desempleada.

Hay quien piensa que  por ser mayor  se es más sabio que una persona de veinticinco. Esto es a veces así y a veces no. Todo depende de tu trayectoria profesional de lo que has hecho y  de lo que has dejado de hacer  por estar en esa zona de confort, en la que quizás se convirtió tu trabajo fijo.

Volvamos a  las quejas. Es injusto que te discriminen por la edad para ser contratado-a. No nos rasguemos las vestiduras porque esta discriminación no empieza en las empresas sino en la misma sociedad. Desde siempre se ha adorado la juventud, la belleza, el poder  económico y el éxito. La sociedad se ha preocupado mucho por la urgente satisfacción de los sentidos, como diría Óscar Wilde. La sociedad somos todos y todas y hemos   creado nuestros propios monstruos.

Me comentaba una amiga muy viajera y vividora-en el mejor de los sentidos- que hasta  la cultura del extremo oriente en la que se veneraba al ancianete de casa como un pozo de sabiduría, está cambiando  y la figura de este oráculo doméstico está en sus horas más bajas.


Juventud es sinónimo de fortaleza física, de creatividad, de entusiasmo, de iniciativa, de ganas por aprender, por trabajar..Todo esto es muy discutible. He visto jóvenes con menos iniciativa y entusiasmo por la vida que mi abuela que lleva ya muerta más de treinta años.


Es cierto que la edad  puede llegar a ser un factor de discriminación laboral y que las empresas deberían juzgarnos por algo más que por el calendario biológico.  

También es cierto que no todas las empresas disfrutan de esa estrechez de miras. Las empresas competitivas, esas que se mantienen o que incluso crecen en la adversidad, son las que no preguntan por tu edad. Su pregunta es otra ¿Qué puedes hacer tu por la empresa?. ¿Qué vas aportar que incremente mi activo?. Son las empresas que merecen la pena.

Por cierto, hay gente mayor que sigue trabajando o que ha encontrado otro puesto después de haber perdido el suyo. No podemos dejarnos llevar por los malos augurios, por los pesimistas. Hay deshacerse de los que te desaniman para que inicies una nueva aventura.

Desgraciadamente, la edad, no es la única discriminación a la que estamos expuestos o expuestas. Sí, hay más.

Las mujeres por ejemplo, podemos ser discriminadas precisamente por ser mujer, es decir, por una cuestión de género. Es más, llegaremos a sufrir la discriminación de otras mujeres. Si además  pasamos de los treinta estamos en riesgo de exclusión social y si pasamos de los cuarenta la exclusión social es un hecho, si estás desempleada. Es la triste realidad.

No hace mucho, escuché en la radio, en la Cadena Ser para mayor exactitud,   la dramática y cruel historia de una mujer que trabajaba como chef   de un conocido y afamado restaurante. Su propietario le había prohibido salir a saludar a los comensales porque según él su sobrepeso dañaba la imagen del restaurante. Pero, ese sufrimiento  diario, ese ataque que desgarra la dignidad de cualquier ser humano, se transformó en un impulso vital que le llevó a montar su propio restaurante. No estaba dispuesta a seguir aguantando lo que para ella era una humillación. Decidió que tenía que independizarse y elaboró toda una estrategia para conseguirlo y lo consiguió y entonces fue feliz.  

Por miedo al fracaso pudo seguir sufriendo, soportando pero no estaba dispuesta a esto.

A veces en la adversidad es donde encontramos la solución. O nadas, o te ahogas.






martes, 14 de enero de 2014

Ejemplos de trabajo no decente


Según la OIT no es un trabajo decente:


 1.  Los trabajos en precario que se definen en largas jornadas de trabajo, en ocasiones más de ocho, y mal remuneradas (incluso por debajo del salario base). Inestabilidad laboral, muchas veces para reducir derechos como la antigüedad, la indemnización...





Natalia. Es una trabajadora social de 39 años que cobra 400 euros   al mes trabajando de contable en un despacho de abogados. En el contrato de Natalia pone que trabaja 4 horas, pero se ve     obligada a hacer "las que sean necesarias. O eso o nada".

Tiene dos niños menores de edad, pareja en paro y una hipoteca de 500     euros. El dinero que gana sólo puede destinarlo   a pagar facturas    así que del resto de gastos se hace cargo  su    padre, que es   pensionista.



     2. En los trabajos en los que existen situaciones de injusticia:




    3. En los trabajos en los que existe discriminación laboral por cuestión de género:
      





¡¡Quiero un trabajo decente!!-II


El concepto atiende tanto a cuestiones laborales como extra laborales precisamente porque la meta de fondo es que mejoren las condiciones de vida de todas las personas.

Siguiendo la definición de la OIT, las dimensiones del Trabajo Decente, se refieren a:

•   Oportunidades de trabajo productivo: expresa la necesidad de que todas las personas que quieren trabajar puedan efectivamente encontrar un empleo dependiente o independiente que les permita alcanzar un nivel de bienestar aceptable.

•   Trabajo en condiciones de libertad: subraya el hecho que el trabajo debería ser libremente elegido y no llevado a cabo bajo condiciones forzosas.
        
     Significa además que las y los trabajadores tienen el derecho de participar en las actividades de los organismos sindicales, es decir de tener voz y representación.

•   Trabajo en condiciones de equidad: significa que es necesario que las personas trabajadoras sean tratadas de manera justa y equitativa, sin discriminaciones y permitiendo conciliar el trabajo con la familia.

·     Trabajo en condiciones de seguridad: se refiere a la necesidad de proteger la salud de los/as trabajadores/as, así como proveerles pensiones y protección social adecuadas.

•  Trabajo en condiciones de dignidad: requiere que todas las personas trabajadoras sean tratadas con respeto y puedan participar en las decisiones relativas a las condiciones laborales.

Todas estas necesidades y aspiraciones están interrelacionadas y está demostrado que existe un círculo virtuoso entre la calidad del trabajo y la calidad de vida.

También se sabe que la protección social, el diálogo social y el reconocimiento de los derechos fundamentales en el trabajo interactúan de forma positiva con la calidad del empleo y la generación de ingresos, mientras que la desigualdad afecta la calidad de vida de la gente, aumentando la pobreza y obstaculizando las mejoras en educación y salud.

Algunos ejemplos de trabajo no decente son: trabajo forzoso o en condiciones de esclavitud, contrato a destajo, pago por debajo del salario mínimo, despido por embarazo o maternidad, discriminaciones basadas en el género, la raza o etnia, la edad, etc.; condiciones que impidan conciliar las responsabilidades y necesidades del trabajo con las del cuidado personal y de la familia, etc.

¡¡Quiero un Trabajo Decente!!


El trabajo por un lado,  proporciona  al ser humano los ingresos económicos imprescindibles para satisfacer sus necesidades y las de su familia y por otro es un medio para el desarrollo profesional y la satisfacción personal. 

¿Qué es un trabajo decente?

Según la OIT[i]  el Trabajo Decente (TD) es una expresión que sintetiza las aspiraciones de la gente respecto al logro de: 

•      Ingresos suficientes y seguros
•      Medios financieros para cuidar la salud propia y de la familia
•      Escolarización de las  hijas e hijos.
•      Capacidad de ahorro y de una pensión o seguro de vejez
•      Tiempo libre después del trabajo
•      Salud y seguridad en el lugar del trabajo
•      Un trato imparcial y justo, por ej. respecto al género
•      Dignidad y respeto como personas y como trabajadores/as

El concepto atiende tanto a cuestiones laborales como extra laborales precisamente porque la meta de fondo es que mejoren las condiciones de vida de todas las persona.

En conclusión un trabajo decente, es aquel que  nos permite satisfacer necesidades materiales (alimentación, salud, vivienda seguridad, descanso), necesidades culturales y sociales  (educación, cultura, actividades de ocio, relaciones de amistades), de reconocimiento y autorrealización (confianza, respeto, satisfacción con la vida y los logros alcanzados).

¿Que ocurre cuando en una sociedad las personas no logran un trabajo decente?





[i] Organización Internacional del Trabajo  un organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos relativos al trabajo y las relaciones laborales. Fue fundada el 15 de abril de 1919, en virtud del Trabajo de Versalles.

jueves, 9 de enero de 2014

EMPLEABILIDAD. SOY EMPLEABLE



Las empresas tienen que adaptarse a un mercado sujeto a leyes de movimiento continuo y con altas exigencias de competitividad que les obliga diferenciarse para destacar por encima de las demás, esto es lo que se entiende como excelencia empresarial.


Uno de los factores más importantes para lograr esa excelencia, es el capital humano: ahora más que nunca necesitan que sus plantillas se compongan de personas que estén alineadas con los objetivos de la empresa.  A la hora de seleccionar a sus trabajadores y trabajadoras se quedarán con aquellos y aquellas  que consideren que están en su sintonía y que aportarán valor a su proyecto empresarial.

Es obvio pues que debemos estar consonancia con las empresas y adaptarnos a los cambios, es decir,  a sus nuevas necesidades. Esto significa que estamos obligados y obligadas a reciclar nuestras  habilidades y conocimientos.  

A partir de aquí hablamos de empleabilidad que es  la posibilidad que tiene una persona no sólo para acceder a un puesto de trabajo sino también la capacidad para conservarlo o cambiar de empleo   y para adaptarse a la evolución de la tecnología y de las condiciones del mercado laboral.

Es obvio,  que nuestro grado de empleabilidad, es lo que va a decidir si estamos en el lado del desempleo, de la inactividad de la exclusión del mercado laboral o si por el contrario  estamos dentro.

Hemos oído muchas veces esta sentencia Después de esta crisis, nada será igual. Lo cierto es que ya antes intuíamos que un trabajo ya no es para siempre.

La OIT, define la empleabilidad como las competencias y cualificaciones transferibles que refuerzan la capacidad de las personas para aprovechar las oportunidades de educación y formación que se les presente con miras a encontrar y conservar un trabajo decente, progresar en la empresa o a cambiar de empleo y adaptarse a los cambios tecnológicos de empleo o de condiciones en el mercado laboral.(Ginebra, 2005).

Mejorar nuestra empleabilidad y por lo tanto las posibilidades de acceder a un empleo, conservarlo siendo productivos-as,  progresar en la empresa y poder cambiar  de trabajo llegado el caso requiere,

·  Conocer cuáles son los obstáculos tanto internos como externos que nos impiden lograr nuestros objetivos laborales.

·         Identificar y  valorar nuestras habilidades y destrezas - y hacerlo en relación a lo que reclama el mercado laboral.

·    Reconocer nuestras debilidades en relación a lo que demanda ese mercado y reducirlas.

El aprendizaje continuo: Es fundamental para ejercer una profesión con capacidad y eficacia. Es lo que llamamos profesionalidad. No quedarnos atrás, no quedarnos con lo que sabemos nos obliga a ese aprendizaje continuo que favorece la obtención de nuevos conocimientos (teóricos y prácticos).  

Ser un recién licenciado o una recién licenciada, con idiomas, tener una experiencia laboral dilatada (ser un veterano-a)  etc. ya no es suficiente. Primero porque gente con buena formación hay muchísima, segundo porque las cosas ya no se hacen como antes. Lo que era válido antes ahora ya no  lo es. Las tecnologías avanzan a mucha velocidad y se integran a la misma velocidad en la empresas.

En estos tiempos necesitas más contactos, establecer relaciones con otros y otras profesionales. Averiguar que demanda el mercado, cuáles son las tendencias. Salir de la Zona de Confort y asumir riesgos y sobre todo VISUALIZARTE,  demostrar tu valor, el activo que vas a aportar y que los y las demás lo perciban, que perciban que eres una oportunidad que no pueden dejar pasar.